Cigale Jules Massenet / Thierry Malandain


La hábil Hormiga es un ser grotesco y egoísta, estigmatizando la indiferencia de una sociedad replegada sobre sí misam. Por el contrario, la Cigarra que « cantaba todo elverano », representa todas las virtudes de la generosidad. Tras morir ante la indiferencia de todos, sube al cielo como una santa.

Como adaptación libre de la fábula de La Fontaine a cargo de Henry Cain, este Espectáculo-Ballet de Jules Massenet fue representado por primavera vez en el escenario de la Ópera Comique el 4 de febrero de 1904 con una coreografía de Mariquita.

En una escenografía reducida a lo básico, reemplazaremos los accesorios que dan sentido al tema por pelotas. Éstas representan al mismo tiempo el alimento, la entrega y los obsequios de la Cigarra, y simbolizan los múltiples intercambios que rigen el ballet. En lo referente a la distribución de los personajes, el de la Hormiga, como en la creación, será interpretado por un hombre, mientras que la Cigarra, tendrá diferentes rostros. Como la obra pasa de la comedia al drama, hay que combinar los registros ; para ello, nos fijaremos en el cine mudo, los dramas « veristas » y daremos al conjunto un toque de fantasía.

Thierry Malandain


creado el 15 de noviembre de 2003
en l’Esplanade de Saint-Etienne

música Jules Massenet
coreografía Thierry Malandain
decorado y vestuarios Jorge Gallardo
diseño de iluminación Jean-Claude Asquié

coproducción Esplanade de Saint-Etienne, Malandain Ballet Biarritz

duración de la obra íntegra 45’
ballet para 14 bailarines


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« Despersonificada, la cigarra es interpretada a turnos por varios bailarines que se enfrentan a la temible hormiga, une especie de monja con cofia, replegada sobre sí misma, interpretada por el esbelto Giuseppe Chiavaro. Con una puesta en escena muy visual, Malandain el embrujador juega con varios niveles de lectura, convirtiendo la fábula en un cuento totalmente simbólico. »

Le Progrès, Claudie Léger, noviembre de 2003

« ¡ Pero qué importa el argumento ! Qué importa une partitura encantadora, elegíaca y estremecedora al mismo tiempo. ¡ Qué importa el frasco, nosotros tenemos el perfume ! En su trabajo, que combina ternura y humor, en el decorado juicioso y juvenil, muy bien concebido, el coreógrafo ha encontrado el tono exacto, justo. Desarrolla y domina perfectamente una lectura de la fábula fina y ligera, creando un universo seductor en el que el verde de las homosferas alegres se opone a la silueta siniestra de una hormiga enorme, gesticulante y pura pierna. Hay que reconocer que la calidad de los bailarines de Ballet Biarritz fue un auténtico triunfo. »

Lyon Figaro, Gérard Corneloup, noviembre de 2003

« El Ballet Biarritz se afirma como una de las plazas fuertes de la danza actual. […] En cuanto a la cigarra, atestigua la garra de Malandain. Ya que el cuerpo de ballet, compuesto por bailarines y bailarinas con físicos heteróclitos, arrebata con su homogeneidad. Con un libreto despojado de su siglo de existencia, esta cigarra mantiene el frescor de una fábula sobre la generosidad y el hecho de compartir, pero le aporta une profundidad actual. »

La Dépêche du Midi, Jean-Louis Dubois, noviembre de 2003

« Muy dinámica y divertida, con un gesto muy explícito, Cigale también hace uso de la exageración y la caricatura para ilustrar con claridad las distintas escenas del ballet. Nos encontramos ante el estilo personal de un coreógrafo experimentado. En esta versión de la fábula, Malandain nos presenta a la hormiga como un personaje nefasto y sin piedad. Sus movimientos grandilocuentes, tajantes y un poco cómicos al principio, nos desvelan paulatinamente una presencia que resultará ser lúgubre. La cigarra, por el contrario, es un personaje claro y brillante, con un gran corazón. El personaje está representado por trece bailarines. Malandain da un paso más en la inversión de los valores de la fábula y, a través de la hormiga, critica el capitalismo que no solamente acapara bienes con una actitud carente de solidaridad sino que además termina por destruir el corazón de las personas. Un canto a la humanidad y una invitación a la reflexión. »

Diaro Vasco, Anna Remiro, diciembre de 2003

« La última creacíón de Malandain es un gozo para la vista, los sentidos y la presencia del espectador por la forma pura, alegórica y seductora en que concibe y representa la fábula La Cigarra y la Hormiga de La Fontaine. »

, François Xavier Esponde, diciembre de 2003

« En Cigale, tomando distancia de la sinopsis original, calcada fundamentalmente de la fábula de La Fontaine, Malandain crea una parábola estilizada. [...] Si bien todo ello no está desprovisto de moral, Malandain no subraya su propósito. Su danza posee esa sonrisa cómplice y jubilosa que le permite ser serenamenta seria. Al autor no le gusta que se hable de frescura. Pero es precisamente lo que parece y en la actualidad es una virtud muy preciada. »

La quinzaine du spectacle, Philippe Verrièle, diciembre de 2003